El lunes 21 de mayo de 2012 pasará a la historia: el arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Dolan, la Universidad de Notre Dame y 41 instituciones más han presentado 12 demandas contra el presidente de EEUU, Barack Obama, por obligarles a suscribir seguros de salud que cubren obligatoriamente la anticoncepción y «toda la gama de servicios de salud reproductiva» que incluye aborto y fármacos abortivos, el tristemente famoso mandato HHS.

La Iglesia Católica no ha estado sola en esta lucha, ha visto como cristianos protestantes, cristianos ortodoxos y judíos ortodoxos, cuyas creencias no se oponen a la contracepción, cerraron filas con la Iglesia, entendiendo que es un ataque contra la libertad religiosa.

El 20 de enero, en una maniobra que intentaba dividir ese frente, la Administración de Obama excluía a las organizaciones religiosas de la obligación de suscribirlo, pero no así a sus labores: hospitales, escuelas, universidades, centros asistenciales…

Como afirmaba el Cardenal Dolan (también es presidente de la Conferencia Episcopal de EEUU):

«Hemos tratado de negociar con la Administración y los legisladores en el Congreso, y vamos a seguir en ello, pero todavía no hay solución al problema. El tiempo se acaba, y el valor de nuestro ministerio y nuestros derechos fundamentales están en juego, así que, ahora, tenemos que recurrir a los tribunales»

A pesar de que la prensa obamita ha intentado presentar la cuestión como una «cuestión de unos pocos católicos», con peculiares puntos de vista, los líderes de otras confesiones ha vuelto a mostrar su apoyo, como dijo Mike Huckabee, ex gobernador de Arkansas y pastor bautista: «ahora todos somos católicos».

La archidiócesis de Washington ha lanzado un sitio web especial, Preserve Religious Freedom (http://www.preservereligiousfreedom.org/), en el que se explica detalladamente la demanda, se facilitan noticias y se mantiene comunicación sobre los ‘eventos‘ relacionados (perdón por la palabra). En este aspecto un 10 a la política de comunicación de los Obispos en USA, saben que la batalla se está disputando en todos los ámbitos, en el de la información también. Recomiendo a los responsables de comunicación de instituciones católicas en otros países que sigan con interés los movimientos.

Quieren pelea, pues ya lo advirtió Dolan el 8 de abril en «Face the Nation» (CBS): «no quisimos esta pelea, pero no vamos a rehusarla»

Las cosas están tan claras, que la otrora «mediopensionista» Universidad de Notre Dame encabeza la demanda. El rector John Jenkins, que hace dos años honró a Obama por encima de todo el escándalo que exhibía, decía tajantemente que la demanda no se presentado «ni ligera, ni alegremente, sino con una sobria determinación. No buscamos imponer nuestras creencias religiosas a otros, simplemente pedimos al gobierno que no imponga sus puntos de vista a la Universidad sabiendo que esa perspectiva entra en conflicto con las enseñanzas de la Iglesia».

Para los curiosos os dejo con la lista de las 12 demandas y los 43 demandantes:

1. Demanda Washington D.C.

■1.- Archdiocese of Washington
■2.- Consortium of Catholic Academies
■3.- Archbishop Carroll High School
■4.- Catholic Charities of D.C.
■5.- The Catholic University of America
2. Demanda E.D.N.Y

■6.- Diocese of Rockville Centre
■7.- Catholic Health Services of Long Island
■8.- Catholic Charities of Rockville Centre
■9.- Archdiocese of N.Y.
■10.- Arch. Care
3. Demanda W.D.Pa. (Erie Div.)

■11.- Diocese of Erie
■12.- St. Martin Center
■13.- Prince of Peace Center
4. Demanda W.D.Pa. (Pitt. Div.)

■14.- Diocese of Pittsburgh
■15.- Catholic Charities of Diocese of Pittsburgh
■16.- Catholic Cemeteries Association of Diocese of Pittsburgh
5. Demanda N.D.Tex. (Dallas Div.)

■17.- Diocese of Dallas
6. Demanda N.D.Tex. (Fort Worth Div.)

■18.- Diocese of Fort Worth
7. Demanda S.D. Ohi(Columbus Div.)

■19.- Franciscan University of Steubenville
■20.- Michigan Catholic Conference
8. Demanda S.D.Miss. (Gulfport Div.)

■21.- Diocese of Jackson
■22.- Catholic Charities of Jackson
■23.- Vicksburg Catholic School
■24.- St. Joseph’s Catholic School
■25.- Diocese of Biloxi
■26.- De l’Epee Deaf Center Inc.
■27.- Catholic Social & Community Services Inc.
■28.- Resurrection Catholic School
■29.- Sacred Heart Catholic School
■30.- St. Dominic Health Services
9. Demanda N.D.Ind. (South Bend Div.)

■31.- The University of Notre Dame
10. Demanda N.D. Ind. (Fort Wayne Div.)

■32.- Diocese of Fort Wayne-South Bend
■33.- Catholic Charities of Fort Wayne-South Bend
■34.- St. Anne Home
■35.- Franciscan Alliance
■36.- Our Sunday Visitor
■37.- University of St. Francis
11. Demanda N.D.Ill.

■38.- Diocese of Joliet
■39.- Catholic Charities of Joliet
■40.- Diocese of Springfield
■41.- Catholic Charities of Springfield
12. Demanda E.D.Mo. (St. Louis Div.)

■42.- Archdiocese of St. Louis
■43.- Catholic Charities of St. Louis
Buen momento para rezar por nuestros hermanos en USA, nos jugamos todos más de lo que parece. Un día importante para la lucha por la libertad religiosa. Un ejemplo de «pastores» ejerciendo su misión..

‘Juan Pablo II, en el corazón de Colombia’: un libro escrito pensando en los jóvenes
El cardenal Castrillón: Perdonemos como Jesús en la cruz. Que la Virgen nos cobije y realice una sanación
Por Sergio H. Mora

ROMA, Domingo 27 mayo 2012 (ZENIT.org).- “El libro ‘Juan Pablo II, en el Corazón de Colombia’ fue escrito pensando a los jóvenes, muchos de los cuales aún no habían nacido o eran niños cuando fue la visita apostólica en 1986”. Lo indicó el autor del libro, el embajador ante la Santa Sede, César Mauricio Ossa, en la presentación que realizó el miércoles 23 de mayo en la sede diplomática de su país en Roma, recordando que recientemente invitó al papa Benedicto XVI para que visite Colombia “no solamente como peregrino de la paz, sino principalmente del perdón”. Porque “el futuro de Colombia puede depender mucho de ésto. Podemos tener más riqueza natural, más petróleo, más gas, más energía, pero si nos seguimos odiando y matando eso sirve poco”.

El cardenal Darío Castrillón Hoyos, que estaba en la presentación del libro contó una serie de experiencias personales vividas en el difícil período en que estaba en boga la teología de la liberación y en la que tenía mucha fuerza la guerrilla y el narcotráfico.

Y a través de ZENIT, que allí estaba, envió un mensaje a sus compatriotas: “Una cosa muy sencilla: hay unos colombianos que han sufrido en corazón propio la violencia han perdido seres queridos, sea en la población civil que en las fuerzas armadas y también en la oposición armada. Todos ellos han sufrido mucho. Yo les diría que no olvidemos que somos un país creyente, que nuestra tradición católica para perdonar como perdonó Jesús en la Cruz. Que no olvidemos que tenemos una madre, Nuestra Señora de Chiquinquirá, que es la devoción a la Santísima Virgen, y que el mando protector de la Santísima Virgen tenga cobijados a todos los colombianos especialmente a los que más han sufrido de manera que Ella misma haga una sanación para perdonar con generosidad y con amplitud”.

Pocos días antes, el 8 de mayo después de la audiencia en plaza San Pedro, el embajador de Colombia le entregó a Benedicto XVI el libro nuevo libro y le pidió que en su próximo viaje a Brasil con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, pase por Colombia no solamente como peregrino de paz pero principalmente como peregrino del perdón. “Es un deseo que espero cumplir” respondió el papa y añadió: “acompaño con mis oraciones a los colombianos que más sufren”.

El libro presentado es una nueva iniciativa que se suma a las diversas realizadas por ambas embajadas en Italia (ante el gobierno italiano y ante el Vaticano) que en los últimos años se han visto empeñadas en cambiar el positivo la imagen de Colombia, con campañas como “Vida sin droga” y el concurso entre jóvenes colombianos para favorecer la participación a la Jornada Mundial de la Juventud que se realizó en Madrid.

Algunos de los capítulos que componen el libro de 140 páginas son: “Contra las ideologías del mal; No sólo dejar las armas; Desterrar rencores y resentimientos; Negocio maldito; ¿Libertad para drogarse?”: así como una cronología del viaje de Juan Pablo II, la visita de 11 ciudades en 7 días, todo ilustrado con diversas fotos a colores.

El embajador durante la presentación del libro lo relacionó con el año de la fe y la perspectiva de perdón y reconciliación que se plantea. “En concreto en el caso de países como Colombia o en otros en los que se ha sufrido tanto –-le dijo a los diversos embajadores latinoamericanos allí presentes-–, vale la pena adentrarse en un planteamiento de perdón desde la fe. Particularmente en ocasión del año de la Fe que iniciará en octubre próximo, podríamos decir en cualquiera de nuestros países, pedimos perdón y estamos dispuestos a perdonar”.

Y ejemplificó: “Se comprende que un padre de familia no pueda perdonar rápidamente a quien le quita la vida a uno de sus hijos. Hay que dar tiempo al perdón, pues no es propiamente un sentimiento o un impulso del momento, es un acto de la voluntad que no se produce por un estado de ánimo. Se puede perdonar llorando u odiar riendo”.

“La violencia engendra nueva violencia, recordó el beato Juan Pablo II en uno de sus viajes a Colombia, y esto es cierto. Quien cobra venganza puede ser feliz por un día pero quien perdona es feliz toda la vida. El perdón libera y dispone la razón y el alma humana a la comprensión. No es debilidad” dijo. Y puntualizó que recordar como en el pasado hubo violencia y muerte “puede ser necesario si se busca justicia, pero también para que esa mala acción no se repita. Recordar y revivir con odio es propio de espíritu mezquino, es desconocer que el perdón es la novedad de la vida y que la fuerza del perdón vence el mal sobre la ofensa y la agresión”.

“Es claro –prosiguió– que el perdón no significa desconocimiento de la ofensa. En el proceso de verdad y justicia el mal hecho debe ser reconocido y en la medida de lo posible reparado. Un proceso que ayuda a purificar la memoria”. El diplomático reconoció entretanto que no siempre es fácil, “se sufre pero se puede perdonar y es una arma poderosa que desarma a los espíritus agresivos, mentirosos, soberbios y arrogantes”.

Este planteamiento, prosiguió será “un gran aporte a las nuevas generaciones de América Latina y en países como el mio, Colombia” y propuso “que se enseñe esto a los niños en sus hogares, desde la escuela a los jóvenes, desde los medios de comunicación”.

Y concluyó indicando que buena parte del futuro de Colombia depende de estas virtudes. “Podemos tener progreso material, más petroleo, más gas, más energía, pero si nos seguimos odiando y matando, eso sirve a poco”.

***
Importante libro para los jóvenes de 1986 y décadas siguientes, quienes conoceràn las bendiciones que trajo la visita del Papa a Colombia.
“JUAN PABLO SEGUNDO, TE QUIERE TODO EL MUNDO ” fue la aclamación unánime de los bumangueses quienes lo esperaban en La Puerta del Sol, apostados a lo largo de la calle y traepados como racimos en las ventanas de los edificios hasta la entrada a lo que es hoy La Ciudadela Real de Minas, antiguo aeropuerto GOMEZ NIÑO.
Ahora que en Colombia se espera que de paso al Brasil, Su Santidad BENEDICTO XVI haga su escala en nuestra patria, ojalá corresponda a las ciudades del oriente colombiano: Bucaramanga y Cúcuta, así como del occidente Venezolano, favorecería la movilización de católicos y concentraría la juventud colombiana, de paso al Congreso de jovenes del Brasil.
Ya la imvitación oficial está hecha y creo que ya se pronunció Su Santidad Benedicto XVI como quien desearía hacerlo. Las autyoridades Vaticanas tendrán en cuenta que le es más favorable de antesala a su llegada al Brasil, darse la paradita en Bucaramanga, por su clima medio. Para entonces, tendría que “blindarse nuestra cordial ciudad” de los malandros, y los que abiertamente se han escudado en una u otra forma de lucha contra la cultura de la vida y la familia, para dar paso a situaciones foráneas bien conocidas, como lo es la vaguedad de quines claman por el libertinaje de costumbres en la familia, que le han hecho tanto daño al país.
Que les sirva de reflección, pues sabemos que son “teledirigidos” desde algún àngulo de la ONU y han arraigado sus malas mañas en nuestra cultura juvenil, llevándolos al engaño y a la falacia.

El difícil diálogo pastoral en Colombia con guerrilla, narcos y Gobierno
Confidencias del cardenal Darío Castrillón Hoyos
ROMA, lunes 28 mayo 2012 (ZENIT.org).- “El diálogo no significa darle la razón al otro, sino llevarle el mensaje del evangelio sin considerar la situación en la que se encuentra quien lo va a recibir”. Lo recordó el cardenal Darío Castrillón Hoyos, evocando algunos episodios de su difícil labor pastoral que le llevó a encontrarse con narcos, guerrilleros, militares y gobierno.

Lo hizo durante la presentación del libro “Juan Pablo II en el corazón de Colombia” que se realizó el 23 de mayo en la embajada de Colombia ante la Santa Sede, escrito por el embajador de dicha sede diplomática, César Mauricio Ossa, pensando en los jóvenes que no vivieron la visita histórica del papa beato.

El cardenal Darío Castrillón Hoyos, contó una serie de experiencias personales vividas en ese difícil período, en que estaba de moda la teología de la liberación y cuando la guerrilla y el narcotráfico parecían ganar la partida.

A la pregunta: Usted ha encontrado a mafiosos, hombres del Gobierno, a la guerrilla a los militares, ¿qué hombres son esos?, el cardenal indicó: Son hombres. Y contó un episodio de su encuentro con los guerrilleros.

“He hablado con los guerrilleros –indicó– pero no en una forma confortable, los he encontrado después de 12 horas de andar por la selva”. Y recordó que un guerrillero le dijo de mala manera: “Yo he quemado una iglesia” y como le respondió él de mala manera que era un hijo de mala madre y añadió: “Tu te crees omnipotente porque tienen ese fusil en la mano, tu crees que eso te da el temor y respeto de todos los demás. No te olvides que hay uno que me va a juzgar a mi y a ti y en ese día no te sirve el fusil”. Y comenzaron a hablar de una forma tranquila. “Hay momentos en los cuales uno en el diálogo descubre, no digamos verdades pero sensibilidades” indicó.

“Usted bendice los fusiles de quienes nos matan” le dijo el jefe guerrillero. Y su eminencia dijo que de hecho siendo arzobispo muchas veces había ido al comando para la “bendición de armas”. “Sí, tienes razón –le respondió- yo mismo he bendecido las armas, porque en la Constitución de nuestro país, que es un país culto, desarrollado intelectualmente, la ley debe guiar la vida de los ciudadanos, y esas armas son para defender la vida, honra y bien de los ciudadanos. Y yo no excluyo –porque la Iglesia no excluye- que haya momentos en que las armas de la justicia sirven momentáneamente por causa de injusticia”.

El purpurado recordó que a partir de allí tomó una decisión: “Reuní a los sacerdotes de mi diócesis y les dije: nunca vengan a decirme que había guerrilleros cerca de donde había una misa, si no me indican que los invitaron a participar. Qué pensar si uno dice: hoy no celebro la misa si no se salen los mentirosos, los adúlteros, los violentos, los infieles, etc. ¿Qué ocurriría? No digo que se quedaría vacía, ciertamente no, pero habría alguna
Y explicó la diferencia de roles: “Una cosa es la Congregación de la Causa de los Santos que se organiza para realizar una santificación y otra cosa es la reevangelización de los pueblos, que tiene que llevar el evangelio a los paganos sin preguntar qué género de vida tienen en el momento en que les encuentro. Si yo encuentro un guerrillero tengo que buscar el modo de hablar con ellos. Pero nunca les dije: ustedes tienen la razón”.

“Cuando estuve con los narcotraficantes –prosiguió en su narración– escuché críticas de todos los hipócritas, algunos también con sotana. Al Señor le criticaron porque estaba con pecadores, publicanos y prostitutas, pero Él no estaba para darles la razón. Estaba para darles un mensaje y convertirlos”.

Y precisó: “Yo creo en el diálogo, pero atención que el diálogo no es un contrato, es una cosa muy distinta. En el diálogo yo oigo y les expongo razones: ¿Ustedes no creen que llegó la hora en que vuestra mamá deje de sufrir porque temen la noticia de que murieron en una emboscada del Ejército. ¿Ustedes no tienen una novia que sufre? ¿No les da ganas de ir a ver una buena película en su pueblo?”.

“Me tocó estar durmiendo –contó el purpurado– mimetizado en la selva porque sabíamos que estábamos expuestos a un bombardeo del Ejército. Un día a un comandante del Ejército le dije: Tu tienes un deber, yo tengo otro. Tu tienes el deber de dar una respuesta a la violencia, yo tengo el deber de tratarlos a todos. A ti y a ellos como mis hijos y mis hermanos. Si un guerrillero llega a mi casa le abro la puerta y le doy comida y de otro lado tomo el teléfono para decirte: mira aquí hay un guerrillero, vente. ¿Qué clase de cura o sacerdote sería si hiciera eso…? Eso no significa que cuando estoy con él le voy a decir que tiene la razón. Pero la única forma culta y yo diría cristiana de solucionar el problema es el diálogo. Y cuando las otras personas no quieren el diálogo pues desafortunadamente los Estados tienen el derecho a la defensa y para eso tienen sus fuerzas armadas”.

Recordó también cuando un jefe narco regaló una iglesia para un barrio y que al sacerdote le dijo que no la recibiera y el padre la rechazó. Y cómo su eminencia un día lo llamó a ese cabecilla y le dijo: “Mira te llamé, decidí aceptar tu plata” y el jefe narco respondió: “Ah monseñor ¿diga cuanto quiere?” “¡Lo que cuesta –dijo el cardenal colombiano– la vida de un muchacho americano que se toma la droga y el corazón de una madre que tú destruyes!” “¡Monseñor usted me embromó!”, me dijo. “Y tuve la satisfacción que ese señor se saliera del narcotráfico. No es fácil hablar de las cosas cuando no se las conoce, yo las he conocido”.

Otro episodio fue cuando conoció a un muchacho “al que le dijeron si quería conocer Estados Unidos. ‘No tengo dinero’, dijo el joven. ‘No te preocupes, vienes conmigo, basta que me lleves este paquetico’, le dijeron. Y ese muchacho vuelve y yo he visto el castillito que se construyó en un barrio de miseria. Es bien difícil”.

FAMILIAS DEL MUNDO, UNÍOS !

Posted: mayo 25, 2012 in Varios
Etiquetas:

¡Familias del mundo, uníos!
Inaugurado el VI Congreso Mundial de las Familias en Madrid
Por Nieves San Martín

MADRID, viernes 25 mayo 2012 (ZENIT.org).- Este encuentro es una “Olimpíada de las familias”, dijo uno de los organizadores del VI Congreso Mundial de las Familias que se ha inaugurado hoy en Madrid, España, con más de tres mil asistentes de todo el mundo para escuchar a 120 expertos de los cinco continentes.

El encuentro internacional ha sido organizado por la plataforma HazteOir, el Congreso Mundial de las Familias y el Howard Center para la Familia, la Religión y la Sociedad, y cuenta con los importante colaboración de 300 voluntarios.

En el congreso participan también representantes de otras confesiones cristianas y religiones, como el arzobispo Dmitry Smirnov de Rusia y el rabino jefe de España Moisés Bendahan. El metropolitano de la Iglesia Ortodoxa Rusa Hilarion Alfeyev envió un mensaje al congreso en el que afirma: “Una sociedad en la que la familia se vea obligada a defenderse de tantos ataques es una sociedad enferma abocada a la extinción”.

La conferencia de apertura, sobre “El hecho del matrimonio”, estuvo a cargo de Javier Escrivá, doctor en Derecho y catedrático de la Universidad de Navarra. Escrivá afirmó que vivimos en un tiempo de cambios profundos. La centuria pasada acabó con un enjuiciamiento de lo recibido, el matrimonio y la familia. Ha habido una revolución en la familia, un cambio radical, un cambio cultural.

¿De qué familia hablamos?, se preguntó el conferenciante. Citó a Benedicto XVI que define a la familia como una comunidad de sexos y generaciones y garante de un patrimonio de tradiciones. Con una misión: transmitir la memoria de Dios. “Hablamos de una familia basada en el matrimonio fiel e indisolublemente fecundo”, dijo Escrivá.

Sin embargo constató que estos son tiempos recios para la familia. Los cambios legislativos evidencian animadversión contra la familia. Se reclama la sustitución de la familia por los más diversos tipos de modelos y uniones a la carta. Parte de nuestra sociedad se ha instalado en el relativismo de los valores. “¿Acaso no se está transformando el matrimonio en una subespecie dentro de las uniones de hecho?”, se preguntó el ponente. “El matrimonio y la familia no son productos culturales sino que se basan en un hecho natural que nos remite al creador”, afirmó y lanzó un desafío a los presentes: “¿Seremos capaces de explicar la verdad, la bondad y la belleza del matrimonio? De cada uno de nosotros depende la respuesta”.

La segunda sesión plenaria del congreso estuvo dedicada a “El invierno demográfico” y la conferencia estuvo a cargo de Joel Kotkin, periodista y profesor de Estados Unidos, especialista en demografía. Kotkin advirtió que nos estamos acercando a algo que nunca pensamos: “la implosión de la población”. Quedan lejos los años sesenta en que se temía una explosión demográfica.

El ponente aseguró que la densidad de población y la falta de acceso a la vivienda influyen en el número de hijos. El centro de las ciudades tiene tasas inferiores. En Tokio, entre el 30 y el 35% de las mujeres no tienen hijos. En Taiwan el 30% de las mujeres deciden no tener hijos ni casarse nunca. En Estados Unidos, hay un 28% de personas que no se van a casar nunca. Por otra parte, los pisos son cada vez más pequeños y más caros por lo que la gente toma la decisión de no tener hijos porque no va a tener dinero para poder criarlos. Al mismo tiempo se trabaja todo el día por lo que no quedan energías para tener hijos.

“Todo esto es algo nuevo para el ser humano. Tenemos un mundo en el que habrá más personas ancianas que niños. Esto tiene también consecuencias económicas. Desciende el número de trabajadores que sostienen a las personas ancianas”, dijo Kotkin. Se pronunció a favor de un cambio de modelo de sociedad. Propuso descentralizar las poblaciones para que haya vivienda más barata y pensar en la familia como un valor espiritual fundante para la humanidad.

La tercera sesión plenaria estuvo coordinada por monseñor Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares, que fue recibido con un largo aplauso por los asistentes, como muestra de apoyo por los ataques que recibió el obispo, a raíz de una homilía televisada el Viernes Santo, en la que habló sobre la homosexualidad.

La conferencia principal de esta sesión dedicada a “La familia natural y la revolución contra la familia” estuvo a cargo del cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia. El cardenal Antonelli dijo que la actual crisis de la familia es “grave y peligrosa” aunque afirmó tener esperanza en el futuro. Un signo de esta esperanza, dijo, es que “aumenta el número de familias responsables capaces de ir contra corriente” que se manifiestan a través de diversas formas asociativas, de lo que es un ejemplo también este congreso.

Describió la actual crisis de la familia como producto de una serie de factores. Dijo que la causa general de la crisis está en la cultura individualista, utilitarista, hedonista y relativista. Afirmó que esto, a la larga, “produce malestar existencial”. Definió a la familia como una comunidad de amor en la que las diferencias entre los sexos y las generaciones se armonizan.

Citó a Benedicto XVI, en la encíclica Caritas in Veritate, que afirma que “la familia es una necesidad social e incluso económica”. El cardenal invitó a las familias a defender sus derechos. Pidió que se refuercen y multipliquen las asociaciones que existen y se coordinen a todos los niveles. Y concluyó con una llamada que le surgía del corazón: “Familias del mundo, uníos”, que suscitó numerosos aplausos.

El congreso continuó por la tarde con numerosos seminarios, en los que distintos paneles internacionales, trataron los más variados aspectos relativos a la familia.

CARTA PASTORAL SOBRE LA VIDA * BASADA EN LA SANA DOCTRINA

“PORQUE VENDRÁ UN TIEMPO EN QUE LOS HOMBRES NO SOPORTARÁN LA SANA DOCTRINA …” y ha llegado ese Tiempo.
Enseñanza del Obispo de San Luis en Argentina
SAN LUIS, Martes 15 junio 2012 (ZENIT.org).- Dada su importancia, ofrecemos a nuestros lectores la carta pastoral firmada por monseñor Pedro Daniel Martínez, Obispo de San Luis en la Argentina, ante los acontecimientos que vienen ocurriendo en dicho país sudamericano.
He aquí el texto íntegro del mensaje:
****************
El hombre: ‘imagen y semejanza de Dios’
Con la presente Carta Pastoral me dirijo a Ustedes, mis queridos fieles de San Luis, y a todos los hombres de buena voluntad con ocasión de los presentes debates suscitados a raíz de posibles promulgaciones de leyes contrarias a la vida del ser humano. Ante la duda y confusión que podrían tener al respecto, es mi deber como Obispo trasmitirles la enseñanza tradicional de la Iglesia acerca de la vida del hombre, como don de Dios. Les escribo esta Carta Pastoral movido por la caridad de Cristo, la caridad de la verdad y la verdad de la caridad. Veritas in caritate, es el lema de mi Escudo episcopal.
La vida es algo sumamente delicado, importante y fundamental, para todos los hombres y especialmente para los cristianos. Pues la Revelación divina afirma que el hombre ‘es creado a imagen y semejanza de Dios’ para un destino de vida plena y perfecta, de allí su dignidad (cfr. Gn 1, 26-28; 9. 5-6). La vida tiene un valor sagrado, incluso cuando se viva en circunstancias difíciles. Importante y fundamental también porque se refiere al primero de los derechos de cada ser humano: a la vida. Finalmente, importante y fundamental para nosotros en San Luis porque esta realidad se encuentra hondamente enraizada en nuestras convicciones y modo de vida.
I. La vida del hombre
1.Dios forma, plasma y conoce a cada hombre desde el seno materno (cfr. Jr 1, 5;Job 10, 8-12; Sal 22, 10-11). Incluso “lo ve mientras es todavía un pequeño embrión informe y que en él entrevé el adulto de mañana, cuyos días están contados y cuya vocación está ya escrita en el «libro de la vida» (cfr. Sal 139 / 138, 1. 13-16)” (Beato Juan Pablo II, Encíclica, Evangelium vitae (25.III.1995), n. 61). La Iglesia afirma que la vida humana es sagrada y permanece siempre en una radical relación con su Creador y Redentor, su fin último. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo y es Él mismo quien la volverá a tomar (Cfr. Gn 2, 7; Sab 15, 11). Hemos sido creados para la felicidad y vivir en comunión con Dios eternamente: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado,Jesucristo” (Jn 17, 3). Hemos sido creados para ‘ver a Dios’!
2. La Iglesia y también la biología humana, al afirmar la vida humana desde su inicio, reconocen que “en el cigoto resultante de la fecundación está ya constituida la identidad biológica” de un nuevo ser humano, irrepetible y por ello “debe ser respetado y tratado como persona [...] y [...] se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable a la vida de todo ser humano inocente” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción, Donum vitae(22.II.1987), I, 1).
Es decir, que el ser humano desde sus primeros instantes de vida, no se puede reducir a un simple conjunto de células. Precisamente porque el “cuerpo embrionario se desarrolla progresivamente según un “programa” bien definido y con un fin propio, que se manifiesta con el nacimiento de cada niño” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción, Dignitas personae (8.IX.2008), n. 4). Se trata ya de una vida nueva que es distinta de la vida de la madre y del padre. Es un ser humano que se desarrolla por sí mismo (Cfr. Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración sobre el aborto provocado (18.XI.1974), n. 12).
En esta verdad de carácter metafísico y fundante del ser humano se está afirmando que a través de toda su vida (antes y después del nacimiento) no experimenta “ni un cambio de naturaleza ni una gradación de valor moral [...]. El embrión humano, por lo tanto, tiene desde el principio la dignidad de la persona humana” (Dignitas personae, n. 5). Por ello, el Magisterio de la Iglesia Católica siempre ha intervenido en “defensa del carácter sagrado e inviolable de la vida humana”, en todos los momentos: desde su inicio que precede al nacimiento hasta su término natural. El embrión humano no es un ser humano en potencia sino que ya lo es realmente.
Las consideraciones que a continuación desarrollo en torno de la vida y del aborto expresan las enseñanzas de la Iglesia. Éstas manifiestan también tanto la consonancia con el orden y ley naturales como con las más serias investigaciones científicas. Al respecto, la Iglesia, como sostiene la Congregación para la Doctrina Fe, ha tenido siempre presente “los aspectos científicos correspondientes,aprovechando los estudios llevados a cabo por la Pontificia Academia para la Vida y las aportaciones de un gran número de expertos, para con¬frontarlos con los principios de la antropología cristiana” (Dignitas personae, n. 3).
II. El aborto y la enseñanza de la Iglesia católica
3. El aborto, contrario a la vida del hombre, “es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento” (Evangelium vitae, n. 58).
Asimismo, el aborto directo, intentado como fin o como medio, es un desorden moral particularmente grave, porque elimina deliberadamente un ser humano inocente. El origen de la violencia contra la vida, lo leemos en los primeros momentos de la creación cuando “Caín se lanzó contra su hermano Abel y lo mató” (Gn 4, 8). La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo (cfr. Gn 3, 1. 4-5), que es homicida y mentiroso desde el principio (Jn 8, 44), y por el pecado de Adán y Eva (cfr. Gn 2, 17; 3, 17-19). La propagación del pecado, de la violencia y rebeldía contra Dios, fueron la causa del castigo purificador del diluvio. Sin embargo Dios hizo Alianza con toda la humanidad ‘recreándola’, en los mismos términos del inicio de la historia de la creación, y condenando a quien “vertiere sangre de hombre [...], porque a imagen de Dios hizo El al hombre” (Cfr. Gn 9, 5-10).
La Ley de Dios, relativa a la inviolabilidad de la vida humana y a no quitar la vida del inocente, se manifiesta explícitamente en los diez mandamientos en el monte Sinaí al prohibir el homicidio: “no matarás” (Ex 20, 13) y “no quites la vida del inocente y justo” (Ex 23, 7). Confirmada por el mismo Jesucristo en el Nuevo Testamento (Mt 5, 21-22; 19, 18).
La violencia homicida es contraria al mandamiento nuevo de Jesucristo. Quien nos enseñó a amarnos los unos a los otros como Él nos amó (cfr. Jn 15, 12). Y san Juan nos lo reafirma: “Pues este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No como Caín, que siendo del maligno, mató a su hermano” (1 Jn 3, 11-12). “Así, esta muerte del hermano al comienzo de la historia es el triste testimonio de cómo el mal avanza con rapidez impresionante: a la rebelión del hombre contra Dios en el paraíso terrenal se añade la lucha mortal del hombre contra el hombre” (Evangelium vitae, n. 8).
4. Observamos ya en el Antiguo Testamento cómo las parteras de Israel se opusieron a las órdenes injustas del Faraón, quien había ordenado matar a todo varón recién nacido: “si es niño hacedlo morir” (Ex 1, 16). “Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños” (Ex 1, 17). Es decir, porque “temían a Dios” se opusieron a las amenazas contra la vida.
Los primeros cristianos, tuvieron que afrontar las mismas dificultades que nosotros hoy. En efecto, cuando entraron en contacto con el mundo greco-romano, en donde era difundida la práctica del aborto y del infanticidio, se opusieron radicalmente a esa costumbre con su doctrina y costumbres cristianas. Así nos lo trasmite el primer documento después de la Sagrada Escritura: La Doctrina de los Doce Apóstoles [Didaché]. El que haya sido escrito en la segunda mitad del s. I tiene un enorme valor, pues nos muestra la vida interna de la Iglesia naciente. Allí leemos “no matarás al hijo en el seno de su madre, ni quitarás la vida al recién nacido [...]”. Por su parte Atenágoras (s. II), en su Defensa de los cristianos, nos refiere que los cristianos consideraban homicidas a las mujeres que tomaban medicinas para abortar. La Carta a Diogneto (s. II) nos tramite que los cristianos “procrean niños, pero no abandonan fetos”.
Varios Concilios anteriores al año 1000 determinaron que la eliminación del niño por nacer es un gravísimo pecado y el Papa Esteban V (885-891) afirmaba que “es homicida quien hace perecer, por medio del aborto, lo que había sido concebido”. Santo Tomás de Aquino (+1274) (Doctor común de la Iglesia) sostiene que el aborto es contrario a la ley natural y es un pecado grave (cfr. In IV Sent., dist. 31, q. 2, art. 3, expositio textus; cfr. Super 1 Thim., cap. 5, lect., 2). El 24 de julio de 1895 el Santo Oficio decretó la ilicitud del aborto.
Esta doctrina ha sido sostenida y reafirmada también por el Magisterio pontificio más reciente. Las pretendidas justificaciones del aborto fueron rechazadas por Pío XI (1922-1939) (cfr. Encíclica, Casti connubii, 31.XII.1930). En el mismo sentido se pronunció Pío XII (1939-1958) al excluir todo aborto directo, es decir, todo acto que tienda directamente a destruir la vida naciente o vida embrionaria. Tanto “si tal destrucción se entiende como fin o sólo como medio para el fin” (Discurso a la Unión médica italiana, 12.IX.1944). La sacralidad de la vida fue reafirmada por el beato Juan XXIII (1958-1963), pues “desde que aflora ella implica directamente la acción creadora de Dios” (Encíclica, Mater et Magistra, (15.V.1961), cap. III).
El Concilio Vaticano II (1962-1965) condenó ‘con gran severidad’ el aborto, ya que “se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes abominables” (Gaudium et spes, n. 51).
Pablo VI (1963-1978), refiriéndose a esta enseñanza de la Iglesia acerca del aborto, sostuvo en diversas ocasiones que la doctrina moral acerca del aborto “no ha cambiado, ya que es inmutable”. Considerando, por lo demás, a la llamada‘liberación del aborto’ como una “plaga social” (Alocución, Salutiamo con paterna effusione, 9.XII.1972).
El actual Catecismo de la Iglesia Católica claramente manifiesta que “desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado.Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir,querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral” (n.2271).
5. Estas afirmaciones de la Iglesia se fundan tanto en la ley impresa en el corazón de cada hombre (cfr. Rom 2, 14-15), en la misma ley natural, en la Palabra de Dios escrita y trasmitida por la Tradición de la Iglesia, como en las enseñanzas de su Magisterio ordinario y universal (Cfr. Evangelium vitae, n. 57). La enseñanza de la Iglesia, al respecto, es inmutable y no ha cambiado.
Por eso, en ninguna circunstancia, nadie tiene el derecho a eliminar de modo directo a un ser humano inocente. Este es el contenido central de la Revelación divina y del Magisterio de la Iglesia católica sobre el ‘carácter sagrado e inviolable de la vida humana’.
III. La normativa canónica de la Iglesia en relación con el aborto
6. La Iglesia Católica, por ello, desde los primeros tiempos ha reafirmado esta doctrina también a través de sanciones disciplinares, manifestando la gravedad del aborto directamente intentado, tanto como fin o como medio (‘crimen abominable’), ya que es contrario a la ley de Dios y al derecho a la vida del ser más indefenso, como lo es el ser humano en el seno de su madre. El aborto es para la Iglesia uno de los pecados más graves. Matar “un ser humano, en el que está presente la imagen de Dios, es un pecado particularmente grave” (Evangelium vitae, n. 55).
La ley de la Iglesia católica actualmente vigente, y vinculante para todos los fieles católicos, sostiene que “incurre en excomunión latae sententiae quien procura el aborto, si éste se produce” (c. 1398). La excomunión afecta a todos los que cometen ese delito siempre que conozcan esta pena y tengan más de 16 años de edad, al momento de realizarlo. Se incluyen también aquellos cómplices sin cuya cooperación el delito no se hubiera producido. El fiel cristiano que incurre en la pena de excomunión, hasta que no se le levante tal pena, se encuentra en una situación que no es compatible para recibir la comunión sacramental.
Esta pena de la excomunión, en su aspecto medicinal, tiende a la conversión y no a la condena de quien ha incurrido en el delito del aborto. Pues tiene como fin hacer consciente al fiel cristiano de la gravedad del pecado cometido y arrepentirse bajo la mirada y el perdón misericordioso de Nuestro Señor Jesucristo quien padeció, murió y resucitó por nosotros.
El amor de Dios inclina el corazón del fiel para que se convierta de su mala conducta y viva (cfr. Ez 18, 23; 33, 11) y, acordándose de la misericordia del Señor (cfr. Eclo 51,8), ore como el profeta Nehemías: “acuérdate de mí, Dios mío, y ten piedad de mí según tu gran misericordia!” (Neh 13, 22; cfr. Bar 2, 27). O como el Rey David: “Rocíame con el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve” (Sal 50, 9), porque “Si tienes en cuenta nuestra culpas, Señor ¿quién podrá resistir?” (Sal 129, 3). Tú, Señor, no desprecias un corazón contrito y humillado (cfr. Sal 50, 19).
Dios no nos trata según nuestros pecados sino según su gran misericordia (cfr. 1 Mac 13, 46). Él es siempre fiel y nunca aparta su misericordia de nosotros (Cfr.Gn 39, 21; 2 Mac 6, 16; Dn 3, 35). Por ello, “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión (Lc 15, 7).
7. En este contexto, el beato Juan Pablo II se dirigía a las mujeres con las siguientes palabras consoladoras: “Una reflexión especial quisiera tener para vosotras, mujeres que habéis recurrido al aborto. La Iglesia sabe cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática.
Probablemente la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón también a vuestro hijo que ahora vive en el Señor. Ayudadas por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de un nuevo modo de mirar la vida del hombre” (Evangelium vitae, n. 99).
Otro argumento quedaría por considerar aún: los niños por nacer que han muerto sin el bautismo. Al respecto “la Iglesia -leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica- sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (cfr. 1 Tim 2, 4) y la ternura de Jesús con los niños,que le hizo decir: “Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis” (Mc. 10, 14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo bautismo” (n. 1261).
IV. Dios pedirá cuentas de la vida del hombre al hombre
8. Toda ley que reivindicara el ‘derecho’ al aborto y pretendiera reconocerlo legalmente, sería concederle inicuamente a la libertad humana un poder absoluto sobre los demás y contra los demás hombres. Y esto sería posible cuando todo, incluso la ley, es fruto de consensos sin referencia al ser, a la verdad y al bien. En la actual cultura relativista todo es negociable, hasta el primero de los derechos fundamentales: el de la vida. La falsa tesis relativista rechaza la existencia de una norma moral que tenga sus raíces en la naturaleza del ser humano a la cual tenga que hacer referencia la misma concepción del hombre, del Bien Común y del Estado.
La pérdida del sentido de Dios y del temor de Dios harían posible una ley del aborto. Sería el olvido (muchas veces voluntario) de la visión cristiana del hombre, de la sociedad y del mundo. Nunca será un ‘logro social’ o un fruto de vida la sanción de una ley semejante.
¿Cómo se podría hablar de la dignidad del hombre, cuando los mismos hombres con sus leyes permiten matar al más débil e inocente? ¿Amparado y en nombre de cuál justicia se realiza la más injusta de las discriminaciones entre las personas, al legislar que algunos son dignos de ser defendidos y de vivir, mientras a otros se les niega tal derecho?
“Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo -nos enseña el beato Juan Pablo II- podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, por ser contrario a la Ley de Dios, escrita en el corazón de cada hombre,reconocible por la misma razón, y proclamada por la Iglesia” (Evangelium vitae, n.62).
9. La posible promulgación de una ley por la que se intentara el aborto directo,como fin o como medio, de ninguna manera podría ser avalada por los católicos. Al respecto, es necesario recordar que la Iglesia siempre, desde sus orígenes, vivió en sus fieles el deber de obedecer a las autoridades públicas legítimamente constituidas (cfr. Rom 13, 1-7, 1 Pe 2, 13-14). Sin embargo enseñó también firmemente que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech 5, 29).
“En el caso pues de una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a ella, «ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto»”(Evangelium vitae, n. 73).
Debemos estar dispuestos a dar la vida si fuera necesario. Porque si la vida del inocente es sagrada, mucho más sagrado es el principio moral que la custodia. Precisamente para no repetir la triste y trágica respuesta de Caín a Dios, quien le preguntó “Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?», «no lo sé: ¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?», respondió Caín. Y el Señor le replicó: «¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano clama a mi desde el suelo»” (Gn 4, 9-10).
Por estas razones, “Dios se hace juez severo de toda violación del mandamiento «no matarás», que está en la base de la convivencia social. Dios es el defensor del inocente (cfr. Gn 4, 9-15; Is 41, 14; Jr 50, 34; Sal 19 / 18, 15). También de este modo, Dios demuestra que «no se recrea en la destrucción de los vivientes» (Sab 1,13). Sólo Satanás puede gozar con ella: por su envidia la muerte entró en el mundo (cfr. Sab 2, 24). Satanás, que es «homicida desde el principio», y también
«mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8, 44), engañando al hombre, lo conduce a los confines del pecado y de la muerte, presentados como logros o frutos de vida” (Evangelium vitae, n. 53). “Dios no hizo la muerte” (Sab 1, 13).
V. Magisterio de la Iglesia y Parlamentarios católicos
10. La Iglesia católica al referirse concretamente a los fieles laicos que se encuentran comprometidos directamente en la vida legislativa de una Nación, afirma cuanto sigue:
a). “tienen la «precisa obligación de oponerse» a toda ley que atente contra la vida humana. Para ellos, como para todo católico, vale la imposibilidad de participar en campañas de opinión a favor de semejantes leyes, y a ninguno de ellos les está permitido apoyarlas con el propio voto”.
b). “Esto no impide, como enseña Juan Pablo II en la Encíclica Evangelium vitae a propósito del caso en que no fuera posible evitar o abrogar completamente una ley abortista en vigor o que está por ser sometida a votación, que «un parlamentario, cuya absoluta oposición personal al aborto sea clara y notoria a todos, pueda lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública»”.
c). “En tal contexto, hay que añadir que la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24.XI.2002), n. 4).
El punto b). no es aplicable al caso del Fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación acerca del aborto no punible, del pasado mes de marzo, porque no tiene rango de ley para la Nación Argentina y no obliga a promulgar una ley provincial.
El punto b). sí sería aplicable si ya existiera una ley promulgada al respecto y no fuera posible abrogarla o que está por ser sometida a votación. Tales situaciones no se han verificado aún. Y, aún este caso, siempre tendrá que quedar clara la posición del parlamentario contraria al aborto y a favor de la vida del niño por nacer.
La ley civil podría renunciar a la aplicación del castigo debido por un delito. Es el caso del llamado ‘aborto no punible”. Esta afirmación suscita dos consideraciones, a saber: 1ª Que para la ley civil el aborto ‘es’, aún hoy, un delito; 2ª Que, si bien es un delito, no será castigado o no será punible. Pero aquello que no podría la ley civil es “declarar honesto lo que sea contrario al derecho natural, pues una tal posición basta para que una ley no sea ya ley” (Declaración sobre el aborto provocado, n. 21).
VI. Algunos interrogantes y reflexiones
Ante los temas expuestos y debatidos actualmente en la sociedad surgen algunos interrogantes que parecen más bien contradicciones. Las siguientes reflexiones quieren poner en evidencias las mismas.
11.Un aspecto de fecundación artificial consiste en tener separadamente en un lugar apropiado al embrión humano. Precisamente porque a partir de él se intenta implantarlo para que se desarrolle y pueda tener un hijo la persona que se somete a tal tratamiento. Es decir, se reconoce que el embrión posee todas las cualidades para que de su normal desarrollo vea la luz ese ser humano. Si esto es así, ¿cómo se podría justificar la destrucción (aborto, directamente intentado como fin o como medio) de un embrión humano?
En muchas oportunidades se pretende justificar el aborto como ‘un derecho’ de la mujer embaraza para tomar decisiones sobre su propio cuerpo. Al respecto, es necesario tener presente que se está ante una nueva vida, que es un don de Dios. Por lo que esa nueva vida humana es distinta de la madre y, por ello, ‘ya no es su cuerpo’ y no puede disponer de ella como si no fuera una vida humana. La mujer embaraza ‘no tiene derecho’ para realizar un aborto directamente intentado, como fin o como medio.
La persona, el hombre, no lo es porque otro hombre (o una ley humana) así lo acepte. La existencia de un ser humano (niño o anciano) en cuanto tal no depende del reconocimiento o no de los demás hombres. La existencia ontológica de la vida humana es independiente de una determinación legal. Es inadmisible afirmar que el embrión o el feto sería un ser humano siempre y cuando la madre o la ley, por ejemplo, acepten que lo fuera, de lo contrario, si no lo reconocieran como tal, no lo sería. “El derecho a la vida permanece íntegro en un anciano, por muy reducido de capacidad que esté; un enfermo incurable no lo ha perdido” (Declaración sobre el aborto provocado, n. 12).
El embrión desde sus primeros momentos posee ya su propio, único e irrepetible ADN. El cual será el mismo a lo largo de toda la vida de la persona, tenga cinco años como 80. Incluso después de muerto se puede obtener las características del ADN e identificar a quién pertenecen esos restos óseos, por ejemplo. Esto quiere decir, que, como sostiene la ciencia genética moderna, en el embrión desde su primer instante “queda fijado el programa de lo que será este ser viviente: un hombre, individual, con sus notas características ya bien determinadas” (Declaración sobre el aborto provocado, n. 13).
Es loable que un Gobierno ayude económicamente a las madres que se encuentran ya con un embarazo de tres meses. Lo cual significa que tal Gobierno reconoce que, al menos desde los tres meses de embarazo, una mamá lleva en sí un ser humano y, por ello, la ayuda en su gestación para que pueda desarrollarse normalmente. Si esto es así, ¿cómo se podría justificar el asesinato (aborto, directamente intentado como fin o como medio) de un ser humano de tres meses de vida, amparándose en una posible ley promulgada por ese mismo Gobierno?
Somos testigos del crecimiento positivo de importantes manifestaciones en el mundo que expresan su apoyo para la salvación de especies animales en vías de extinción o para cuidar el medio ambiente, como así también su disconformidad contra la pena de muerte y las guerras. Y, por otra parte, también somos testigos de la contradicción de legislar para la protección de los animales en espera de su cría y, simultáneamente, legislar para destruir (legalmente) la vida humana en el seno materno.
Conclusión
12. He querido, en esta Carta Pastoral, expresarles de manera muy breve la concepción católica del hombre y de la vida. Católica, porque se trata de un argumento considerado desde la luz de la Revelación Divina, de la fe sobrenatural y según el Magisterio de la Iglesia. Asimismo, y por ello mismo, he manifestado aquellos aspectos y motivos que surgen de una interpretación objetiva de los datos de la naturaleza del hombre alcanzados con la luz de la razón. Las conclusiones a las que llega la fe y a las que llega la recta razón del hombre no se excluyen entre sí. Fe y razón son como las dos alas por las cuales nuestra inteligencia se eleva para alcanzar la verdad de las cosas.
La Revelación divina nos muestra al hombre como creado a ‘imagen y semejanza de Dios’ y puesto en el ‘centro de la creación visible’. En otras palabras, todo el mundo visible está al servicio del hombre y para su bien. En el libro del Génesis leemos que Dios le dio al hombre la responsabilidad de usar (y no abusar) de la creación, custodiándola y velando por ella (Gn 1, 21. 28). Y el rey David expresa esto mismo afirmando que Dios hizo al hombre señor de la creación, poniendo todas las cosas bajo su dominio (Sal 8, 7). Por su parte san Pablo confiesa solemnemente que todo es de nosotros los hombres, nosotros de Cristo y Cristo de Dios (1 Cor 3,22-23).
Tal es la centralidad del hombre en la creación que ella misma “está aguardando con ardiente anhelo la manifestación de los hijos de Dios. [...] porque también ella misma será liberada de la servidumbre de la corrupción para participar de la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto” (Rom 8, 19. 21-22). Porque por el pecado, el hombre usa (abusa) de ella en contra del fin para el cual fue creada y por eso ‘gime’ aguardando la manifestación del hombre regenerado por y en la gracia, hasta que todo sea recapitulado en Cristo y la creación de los cielos nuevos y la tierra nueva (cfr. Is 65, 17; 2 Pe 3, 13; Apoc 21, 1). En algunas ocasiones, este aspecto de la relación entre el ser humano y el resto de la creación no ha sido considerado suficientemente ni puesto en evidencia.
La dignidad del ser humano tiene su fundamento no sólo por ser ‘imagen y semejanza de Dios’ y ser el centro de la creación visible sino también porque el Verbo de Dios asumió una naturaleza humana y se hizo hombre para redimir al hombre. Haciéndose en todo igual a nosotros, excepto en el pecado (Hebr 4, 15).
13. Invito a todos los sacerdotes de la Diócesis que organicen, en sus Parroquias, especialmente durante los meses de mayo y junio turnos de adoración al Santísimo Sacramento y rezo del Santo Rosario para pedir a Dios que tenga misericordia de nosotros y bendiga nuestra Diócesis concediéndonos el don de la fidelidad.
De modo particular, que los niños que harán la primera comunión este año en la adoración al Santísimo Sacramento y en el rezo del Santo Rosario pidan a Dios que ilumine y fortalezca a nuestros legisladores para que, invocando a “Dios fuente de toda razón y justicia”, legislen según el orden natural y para el Bien Común de nuestra Patria.
Supliquemos a Dios que nos de la gracia a todos de perseverar en la fidelidad a sus mandamientos y que estemos dispuestos a dar la vida por ellos, como lo han hecho siempre los cristianos en la historia de la Iglesia. Convencidos con san Pablo que “los sufrimientos del tiempo presente no guardan proporción con la gloria que se debe manifestar en nosotros” (Rom 8, 18).
Sabiendo que “nuestras tribulaciones, leves y pasajeras, nos producen eterno caudal de gloria, de una medida que sobrepasa toda medida” (2 Cor 17).
El tiempo de Pascua nos invita a tener como horizonte la vida y no la muerte. Favorecer la vida desde su inicio. Defenderla, darle un sentido nuevo, ya que en Cristo tenemos la Vida verdadera: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en Mí, aunque muera, vivirá” (Jn 11, 25). Porque Él vino “para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10).
Que Dios me los bendiga a todos en Cristo y María Santísima,
+ Pedro Daniel Martínez P. Obispo de San Luis
8 de mayo de 2012

FABIO MCNAMARA* Impactante conversión
Confesiones a Gonzalo Altozano

Tomado de un envío de un amigo.

La impactante conversión de Fabio McNamara, icono de la movida: «Soy un milagro viviente»

Este domingo, fiel a su cita de las 21.30 en Intereconomía TV, No es bueno
que Dios esté solo abrió con unas imágenes de hace más de treinta años:
Fabio McNamara y Pedro Almodóvar provocaban desde un escenario, con aire
travestido, animando una de las noches desatadas de la movida madrileña de
los ochenta.
En la siguiente escena, Fabio, frisando ya los 55, abre la puerta a Gonzalo
Altozano en el estudio donde vive hoy dedicado a la pintura (religiosa y
profana por igual), para explicarle cómo se convirtió y cómo es su vida
presente de amistad con Dios.
“La belleza real del rostro de Jesús nunca se ha podido plasmar, pero quiero
conseguirlo alguna vez”, explica para introducirnos en la abundancia de sus
cuadros de Cristo y de la Virgen: “Yo hago arte, y el arte que yo tengo me
lo da Dios, porque antes depintar pido a Jesucristo y a la Virgen que me
bendigan y me concedan imaginación”. “El arte viene de Dios, porque la
belleza la ha creado Dios”, concluye.
Su lucidez es tan absoluta que habla de religión con la precisión conceptual
y terminológica de un teólogo, pero se le aprecia muy castigado físicamente
por sus años en el infierno de las drogas: “Estuve, no perdido, sino
perdidísimo, cuatro veces ingresado, dos veces a punto de morir a causa de
tres enfermedades crónicas incurables. Soy un milagro viviente”.
Un milagro que tiene una explicación: las oraciones de su madre. “Le decía
al padre Molina: tengo un hijo que no tiene solución, está metidísimo en la
droga. Y el padre le decía: usted rece por él, que ya caerá. Y caí. La
oración todo lo puede”, cuenta. Y cuando Altozano le pregunta qué es la
conversión, lo tiene claro: “Es un regalo que da Dios a quien Él quiere,
pero también a quien se la trabaja. ¿Por qué unos sí y otros no…? Yo soy
una criatura suya, pero sus designios no los conozco”.
Fabio es un habitual del popular oratorio de Caballero de Gracia, en la Gran
Vía madrileña, donde Don Máximo es su confesor: “Debo ser muy bueno, porque
me perdona siempre”, bromea. Allí hace una hora diaria de adoración al
Santísimo, reza el rosario y oye misa y comulga: “De rodillas y en la boca,
como debe ser”.
Y está apegado a esa iglesia por razones que duda si contar o no: “Es una
cosa un poquito fuerte”. Vacila, pero al final vuelca el mal recuerdo de una
vida que considera que entregaba a Satanás, porque “estaba sin el Señor, es
decir, con el diablo; no hay término medio”: “Allí delante paraban los
coches donde se compraba droga. Iba a comprarla, veía la iglesia, y a veces
entraba un minuto para rezar y decirle al Señor: Por favor, sácame de este
infierno”.
En gracia de Dios
Para el antiguo compañero de aventuras de Alaska o Almodóvar en los tiempos
de Rockola, la vida tiene hoy un sentido muy diferente: estar en gracia de
Dios. “Por estar en gracia de Dios hago lo que sea, aunque sea revolcarme en
un suelo regado de cristales rotos. Estar en gracia de Dios es saber para
qué estamos aquí, que esta vida tiene un sentido. Es ser feliz, encontrar el
amor puro y tener la seguridad de que no nos vamos a ir al infierno
eternamente”.
McNamara insiste mucho en esta verdad, y censura que algunos sacerdotes
nunca le recuerden a sus fieles “que no todo el mundo se salva, y que el
infierno está ahí”: “Hay que decirle a la gente la verdad”.
Cuando Fabio comulga, es el mejor momento del día: “La comunión es Dios que
se te mete dentro de ti, el acto más sublime, grandioso y trascendental que
puede hacer el hombre… pero para eso tiene que estar en gracia. Lo más
importante del mundo es estar en gracia de Dios”.
Y añade una hermosa reflexión espiritual, razón de ser del doble amor que
inspira su pincel: “Al comulgar recibimos también a María, porque Jesucristo
tiene la misma sangre que la Virgen”.

En estos momentos de apostasía en la Iglesia de JESUCRISTO, la Iglesia católica,  hay que tener en cuenta y “conocer” las palabras de la santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, al Padre Di Stefano Gobbi., fundador del Movimiento sacerdotal Mariano.  Pues, como comenta este artículo, El Evangelio fue dado a toda la Iglesia, entregado para ser llevado a las gentes, pero fue confiado a LA IGLESIA JERÁRQUICA, no a cada Sacerdote, ni a cada Obispo,  sino a aquellos que estén en colegialidad con el Sumo Pontífice Obispo de roma, El Santo Padre.  Hay que estar “unidos” para no ser sarmientos “secos”…

Palabras de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano:

“Vendrá pronto un tiempo en el que sólo el que esté con el Papa logrará permanecer en la fe de mi Hijo y salvarse de la gran apostasía que se habrá esparcido por doquier”. (1 de noviembre de 1973)

“Hoy, cuando la oscuridad desciende sobre todas las cosas y el error se propaga cada vez más en la Iglesia, debéis orientar a todos a la fuente de la que Jesús hace brotar sus palabras de verdad: el Evangelio confiado a la Iglesia jerárquica, a saber, al Papa y a los Obispos a Él unidos.

No a cada Sacerdote aisladamente, no a cada Obispo aisladamente; sino sólo a los Sacerdotes y a los Obispos unidos con el Papa.

Hoy hiere mucho y aflige a mi Corazón de Madre de la Iglesia el escándalo, aún de los Obispos, que no obedecen al Vicario de mi Hijo y arrastran a un gran número de mis pobres hijos por el camino del error.

Por eso hoy debéis proclamar a todos con vuestra palabra que Jesús sólo a Pedro ha constituido fundamento de su Iglesia y custodio infalible de la Verdad.

Hoy el que no está con el Papa no logrará permanecer en la Verdad.

Las seducciones del Maligno han llegado a ser tan insidiosas y peligrosas, que logran engañar a cualquiera.

Pueden caer incluso los buenos.

Pueden caer también los maestros y sabios.

Pueden caer los Sacerdotes y hasta los Obispos.

No caerán jamás los que estén siempre con el Papa.

He ahí por qué quiero hacer de vosotros un ejército ordenado, atento, obediente y dócil también a los deseos de este mi primer hijo predilecto, del Vicario de mi Hijo Jesús”.  (7 de agosto de 1976)

 

“Soy vuestra Capitana. Por eso vosotros, hijos míos predilectos, debéis escuchar mi Voz, volveos dóciles a mis enseñanzas; sobre todo, debéis estar prontos y obedientes a mis órdenes.

Quiero hacer de vosotros hijos que quieran y que sepan obedecer siempre.

La obediencia y la docilidad: he aquí la divisa con la que quiero revestiros.

Mis órdenes las daré a través de la voz de aquél a quien mi Hijo puso para regir su Iglesia: el Papa con la Jerarquía a Él unida.

¡Cuán herido y dolorido se siente hoy mi Corazón de Madre al ver que Sacerdotes y hasta Obispos no obedecen ya las órdenes del Vicario de mi Hijo Jesús!

Todo reino en sí dividido está destinado a la derrota y la ruina.

Estos pobres hijos míos que no obedecen, que se rebelan, son ya víctimas de la forma más sutil e insidiosa de la soberbia y caminan hacia la muerte.

¡De qué manera Satanás, mi adversario desde el principio, logra ya engañaros y seduciros!

Os hace sentiros custodios de la tradición y defensores de la fe, mientras vosotros mismos sois los primeros a quienes hace naufragar en la fe y os lleva inadvertidamente al error.

Os insinúa el que el Papa traiciona la Verdad y así Satanás destruye el fundamento sobre el que la Iglesia se sostiene y por el que la Verdad se mantiene íntegra a través de los siglos.

Os hace incluso pensar que Yo misma no comparto su modo de actuar, y, así, en mi nombre, se propagan críticas acerbas contra la persona y la obra del Santo Padre.

Sacerdotes, hijos de mi maternal predilección: sed prudentes, estad atentos, vivid iluminados, porque las tinieblas están invadiéndolo todo.

¿Cómo la Madre puede criticar públicamente las decisiones del Santo Padre, cuando Él Solo tiene la gracia especial para el ejercicio de este excelso ministerio?

Fui silencio a la Voz de mi Hijo; fui silencio a la Voz de los Apóstoles. Soy ahora amoroso silencio a la Voz del Papa: para que ésta se propague cada vez más, para que sea por todos escuchada, para que sea siempre acogida por las almas.

Por eso estoy siempre cerca de la persona de este mi primer hijo predilecto, del Vicario de mi Hijo Jesús.

Con mi silencio le ayudo a hablar.

Con mi silencio doy fuerza a su misma palabra.

¡Volved, volved, hijos míos Sacerdotes, al amor, a la obediencia, a la comunión con el Papa!

Sólo así podréis pertenecer a mi ejército del que soy Reina y Capitana.

Sólo así podréis escuchar mis órdenes, que Yo daré con la misma voz del Papa.

Sólo así podréis combatir Conmigo para la victoria segura; de lo contrario, vais ya por el camino de la derrota.

Si vosotros, hijos predilectos, os consagráis a mi Corazón Inmaculado y os entregáis completamente a Mí, Yo os recubriré con mi misma luz y seréis siempre iluminados.

Os revestiré con mi misma docilidad interior y seréis siempre obedientes; os haré así instrumentos aptos para mi batalla y veréis al final mi real victoria.” (22 de agosto de 1976).

 

“La interior división se manifiesta también en el modo con que se tiende a dejar solo, casi en el abandono, al mismo Vicario de Jesús, al Papa, que es el hijo particularmente amado e iluminado por Mí.

Mi Corazón de Madre es herido cuando ve cómo frecuentemente el silencio y el vacío de mis hijos rodean la palabra y la acción del Santo Padre, mientras es atacado y obstaculizado cada vez más por sus adversarios.

A causa de esta división interior su mismo ministerio no está lo suficientemente sostenido y propagado por toda la Iglesia, que Jesús ha querido unida en torno al Sucesor de Pedro.

Mi Corazón maternal sufre cuando ve que incluso algunos Pastores rehúsan dejarse guiar por su palabra luminosa y segura.

El primer modo de separarse del Papa es el de la rebelión abierta. Pero hay también otro modo más encubierto y más peligroso. Es proclamarse exteriormente unidos a Él, pero disintiendo interiormente de Él, dejando caer en el vacío su magisterio y haciendo, en la práctica, lo contrario de cuanto Él indica”. (11 de febrero de 1979)

* * *

No dejemos caer en el vacío su Magisterio de Primado de La Iglesia.  El Papa nos entrega una NOTICIA DE AMOR :  LA DOCTYRINA DE LA DIVINA VOLUNTAD enseñada por Nuestro Señor y La santísima Virgen a una alma privilegiada:  Luisa Piccarreta, Sierva de Dios,  cuyos escritos sobre LA DOCTRINA DE LA DIVINA VOLUTNAD nos estraga la Iglesia para ser conocida por todos.m  Es la continuidad el Evangelio, del Padrenuestro que nos enseñó JESUCRISTO para preparar su Retorno, para traer el Cielo a la Tierra, como en Nazaret.

Entremos al Link que nos trae La Noticia de Amor:  LA DOCTRINA DE LA DIVINA VOLUNTAD,  es lo que sigue a la enseñanza de La Divina Misericordia.  Escuchémoslo y conozcámosla :

LINK  >

DOCTRINA DE LA D:V:    www.zenit.org.co  desde el 7 de febrero del 2012

 

Mensaje Benedicto XVI  “AUNQUE LA REVELACIÓN ESTA ACABADA, NO ESTÁ COMPLETAMENTE EXPLICITADA”Catecismo #66

http://www.fiat-fiat-fiat.com/fiatpages/DIVINA%20VOLUNTAD-LIBRO%20DE%20CIELO.Obispos.pdf

Libro De Cielo – El Reino De Dios En La Tierra – La Plenitud De Los Tiempos – Gratis-

“EL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD EN MEDIO A LAS CRIATURAS -EL LLAMADO A LA CRIATURA AL ORDEN, AL PUESTO Y AL FIN PARA EL CUAL FUE CREADA POR DIOS”

“En Cristo, Dios nos ha dado a conocer EL MISTERIO DE SU VOLUNTAD… para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los Cielos y LO QUE ESTÁ EN LA TIERRA” Efesios 1: 9, 10

“Padre …VENGA a nosotros Tu Reino, hágase Tu Voluntad ASÍ EN LA TIERRA como en el Cielo” Mateo 6: 10

“AUNQUE LA REVELACIÓN ESTA ACABADA, NO ESTÁ COMPLETAMENTE EXPLICITADA”Catecismo #66